dissabte, 20 de febrer del 2010

EL MERCADER

La pequeña villa de Vhelassar rugía. Se podían oír las pisadas, ruidos y gritos que resonaban los días de mercado. En cualquier esquina de sus intrínsecas callejuelas, los cuchillos y espadas de asesinos o picaros cercenaban miembros y cuellos, para llevarse algún botín. Siempre debías mirar donde posabas tus pies, para evitar resbalarte con la sangre húmeda que cubría sus suelos. Tripas y sesos desparramados, mientras alguna mujer despachaba lujuria gratuita por algunas monedas de oro. Eso, era lo habitual que ocurría. Pero no, en la tienda de Iulius. Un joven mercader que hacia un par de meses había llegado a la villa.
Provenía de una rica familia de negociantes y prestamistas de la Ciudad de Gherdal, a pocas millas de distancia de la Capital de Tebroom. Su padre, no quería que se fuese, ya que le deseaba un futuro prodigo en Igenntal. Pero tanto interés tenía, que no pudo retenerlo, ya que deseaba la gloria y el poder a expensas de su familia.
Al principio, como en todo comercio, los inicios fueron duros, pero Iulius, poseía una facilidad de palabra que casi parecía sisear que encandilaba a cualquier que hablase con él. Incluso, cuando tras varios intentos de robo, consiguió que los mismos que querían robarle, acabaran trabajado para él, realizando pequeños hurtos y asesinatos de su competencia aprovechando la multitud del gentío que se aglomeraba en el mercado.
La gente no paraba de entrar y de salir, de su tienda y su caja se llenaba de piedras preciosas, joyas y oro de gran valor. Ya que poseía una colección única de rarezas y piezas hermosas de más allá de las Costas.
En pocas semanas, pidió a cambio de una saca de diamantes, la cabeza del Concejal Danther que se erigía como protector y benefactor de todos y cada uno de los mercaderes. Es sabido que eso, era del todo erróneo, ya que extorsionaba y pedía gran parte de lo recaudado a diario, a cambio de seguir con vida en el negocio.
No tardaron demasiado en pedir la recompensa a cambio, ya que aún no habían pasado unas días, que ya lo tenia frente si, sumergido en un charco de sangre burbujeante con voz temblorosa y la frente sudorosa.
Así, que Iulius le mando cortar su cabeza de cuajo, y uno de los que habían ido en su busca, alzo su espada y sin pestañear, se la secciono de la yugular hasta medio pecho de un golpe seco. Una gran cascada roja emergió, cayéndose al suelo su inerte cuerpo. Él, les entrego lo que había prometido y, permitió que escogieran un objeto de mayor valor de su tienda, cualquiera que fuese. Su fuerte palabra y su atrayente personalidad, se hizo más patente y, su fama y respeto en todo Vhelassar se acrecentó como la pólvora.
Colgó la cabeza del Concejal en la entrada de su tienda y clavo un cartel que escribió con su sangre aun fresca y caliente: Tanto quería, que tanto le di a cambio.
Dejando su cuerpo pudrir a escasos metros, de su entrada, para que los perros o los carniceros, pudieran aprovechar alguna parte de él. Pero lo que Iulius no sabía, era que el destino, acabaría riéndose de su terrible desden.

INTRODUCCIÓN

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A millones de años luz, en lo más recóndito, vasto y profundo del Universo, se encuentra otro Gran Rojo, que inunda Valles y irradia Montañas, al violento y enloquecido planeta de Harmonnia.
Se encuentra en el 6800 de su era, después de la Guerra de la Alianza Perdida, donde las creencias, la magia y la tecnología, se unen a la par para su entera supervivencia.

Sus dos Grandes Mares bañan sus Continentes; El del Norte - Ydreel y el del Sur – Shgalt, menos en el Obsolumm de los Cielos.
Al Este se divisan las Costas de Tebroom, al Oeste los Estandartes de Estillion, y en el Decrepitar de los Cielos, Debhandar.

En Tebroom, la Ciudadela de Igenntal pertenece a los Reinos de los Hombres.
En Esillion, la Fortaleza de Offendraf pertenece a los Reinos de los Caídos.
En Debhandar, el Olimpo de Guddrel pertenece a los Reinos de los Arcángeles.

Los Humanos, son guiados por los Segadores de Almas del Conocimiento de Athgad.
Los Caídos, son supeditados al Protectorado del Divino Inquisitorial de los Hijos de Urfhad.
Los Arcángeles, sirven y obedecen a los Siervos del Cielo Sangriento Señor de la Creación y de la Guerra Effelhad.

La Batalla ya ha empezado, y a lo largo de ella, miles de almas serán consumidas, torturadas y esclavizadas para establecer el equilibrio. Se tú testigo del advenimiento Supremo y, sumérgete en la lucha donde carne, metal, sangre y hueso, serán los únicos restos que quedaran en pie por la gloria eterna de Harmonnia.


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